"Te sigo queriendo, como el primer día,
con esta alegría con que voy viviendo;
mas que en el relevo, de las cosas idas
en la expectativa de los logros nuevos.
Como el primer día, de un sentir primero,
como el alfarero de mis fantasías,
con la algarabía de un tamborilero;
y el gemir austero de una letanía,
como el primer día te sigo queriendo.
Te sigo queriendo valga la osadía,
con la garantía de mis pobres sueños,
es decir empeños, porque todavía
vive el alma mía de seguir creyendo.
Como el primer día, como el primer beso
y el primer exceso de melancolía,
como la agonía del primer intento,
como el argumento, de una profecía
como el primer día, te sigo queriendo.
Te sigo queriendo, si no lo diría,
sé que no podría con mis sentimientos
lo que llevo adentro se convertiría
en una jauría de remordimientos.
Como el primer día, eres el velero,
la estrella, y el viento
de mi travesía.
Mi filosofía, mi apasionamiento
mi mejor acento, mi soberanía
como el primer día, te sigo queriendo..." |

Cecilia con su esposo Jorge meses
antes de su fallecimiento en el 2003
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